La mayor parte de los más de 2.000 exoplanetas que conocemos son similares en tamaño y características físicas a nuestro Júpiter. Algunos tienen menos agua de lo que cabría esperar. Pero ¿por qué?
Desde que en 1995 se descubriera el primer planeta orbitando
alrededor de otra estrella, su número no ha dejado de crecer. En la
actualidad, se conocen casi 2.000. La mayoría de ellos son del tamaño de
nuestro Júpiter y presentan características similares: se trata de objetos
gaseosos y calientes, pues suelen seguir trayectorias cerradas, lo que los
lleva muy cerca de su estrella. Ahora, un equipo de investigadores
coordinados por el astrofísico David Sing, de la Universidad de Exeter, en el
Reino Unido, ha utilizado las observaciones de dos telescopios espaciales, el Hubble y el Spitzer, para estudiar en detalle las atmósferas de diez de esos
gigantes extrasolares. Así, han podido resolver uno de los enigmas que
llevaba intrigando desde hace tiempo a los planetólogos: ¿por qué algunos tienen menos agua de lo
esperado?
En la revista Muy Interesante del mes de febrero te contamos que, tras
analizar su envoltura gaseosa en un amplio rango de longitudes de onda, los
científicos han encontrado que su composición es muy diversa y que existe una
notable diferencia entre los mundos que poseen poca cantidad de agua en su
atmósfera y los que no. Y es que en los primeros se han detectado abundantes
nubes y brumas, lo que sugiere que estas ocultan la presencia de ese elemento.
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sábado, 13 de febrero de 2016
Los astrónomos buscan aguas en Jupíteres de otros sistemas solares
lunes, 12 de octubre de 2015
El Hubble capta a una vieja estrella diciéndonos adiós
Esta nebulosa planetaria de la constelación Norma, que brilla en el hemisferio sur, es conocida entre los astrónomos como PK 329-O2.2 o Menzel 2. Cuando las estrellas con una masa parecida a la de nuestro sol se aproximan a las últimas etapas de su vida, lo hacen desprendiéndose de sus capas externas y vomitándolas al espacio. Estos despojos forman nubes de plasma y gas ionizado que brillan alrededor del astro envejecido y lo envuelven en una suerte de velo gaseoso que se conoce como nebulosa planetaria. La eyección de masa durante la agonía estelar resulta irregular y asimétrica, lo que explica la gran variedad de nebulosas que pueblan el firmamento. En el caso de PK 329-O2.2, la nebulosa forma una halo azul serpenteante que se alinea perfectamente con las dos estrellas en el centro. En 1999, los astrónomos descubrieron que la estrella en la parte superior derecha es de hecho la estrella central de la nebulosa, y que la que brilla en la parte inferior izquierda podría ser una compañera de la central.
Más información: NASA
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