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lunes, 4 de abril de 2016

La contaminación del aire engorda

La contaminación atmosférica favorece la obesidad, según un estudio realizado en ratas.




Creíamos que lo que no mata engorda,  pero hay algo que puede tener los dos efectos: la contaminación atmosférica. Lo ha comprobado un equipo de las universidades de Pekín y de Duke (EE. UU.) en ratas embarazadas y en sus crías, según informa la nueva revista SALUDABLE de Muy Interesante. Las dividieron en dos grupos: a uno lo encerraron respirando aire contaminado de la capital china y el otro disfrutó de un ambiente limpio. Tras dos semanas, los roedores del primer grupo habían subido de peso un 7% con respecto a los del segundo, y a las dos semanas la báscula se había disparado un 15%.  

Además, tenían el hígado y los pulmones inflamados, y un análisis de sangre reveló que sus niveles de colesterol y triglicéridos los situaban al borde de la diabetes.
Zhang Junfeng, uno de los investigadores , explica que “las partículas contaminantes afectan al metabolismo de la grasa y el azúcar, y hacen que la energía se acumule en el cuerpo”. El futuro pinta muy negro porque el aire de la ciudad induce al sedentarismo. “Pensemos en cuántos días se recomienda a los estudiantes no salir a hacer deporte al aire libre”, concluye el experto.




jueves, 14 de enero de 2016

Las orcas y delfines de los mares europeos muestran altos niveles de bifenilos policlorados

Delfín listado. Foto: Àlex Aguilar, IRBio-UB.

Un estudio internacional constata las altas concentraciones actuales de PCB en orcas y delfines de aguas europeas.


 Los niveles actuales de PCB, más de treinta años después de su prohibición, son excesivamente altos en aguas europeas, tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo, donde la concentración es más elevada. Los delfines y las orcas, depredadores marinos situados al final de las largas redes alimentarias marinas, son un segmento de la biodiversidad particularmente afectado por estos contaminantes

Un estudio liderado por la Sociedad Zoológica de Londres en el que investigadores de la Universidad deBarcelona han tenido un papel determinante alerta sobre la elevada concentración de bifenilos policlorados o PCB —contaminantes químicos del grupo de los organoclorados y de origen industrial— en las poblaciones de cetáceos de aguas europeas. “El estudio ha permitido obtener una imagen global de las tendencias de los últimos veinticinco años, y se ha podido ver en el tejido de los cetáceos que los niveles actuales de PCB, más de treinta años después de su prohibición, son excesivamente elevados en aguas europeas, tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo, siendo en este mar mucho más elevados”, explica Àlex Aguilar, director del Instituto de Investigación de laBiodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio-UB) y uno de los expertos que ha liderado la investigación.

El trabajo, publicado en Scientific Reports, está basado en estudios a largo plazo del tejido de 1.081 cetáceos, entre ballenas, delfines y marsopas, y ha permitido establecer que las orcas (Orcinus orca), los delfines mulares (Tursiops truncatus) y los delfines listados (Stenella coeruleoalba) en Europa son las especies que contienen las concentraciones más altas del planeta de bifenilos policlorados.

Manada de orcas.

 Las concentraciones de estos productos químicos tienden a permanecer más elevadas cerca de las zonas industriales y centros urbanos densamente poblados; por lo que las aguas europeas son especialmente vulnerables. Concretamente, los investigadores han determinado que las áreas centrales y del oeste del Mediterráneo, del suroeste de la península ibérica, del golfo de Cádiz y del estrecho de Gibraltar son puntos críticos para estos mamíferos; ya que en ellos se han encontrado concentraciones por encima de los 40 mg/kg. “Aunque las concentraciones de PCB son ahora menores que las de los años 1980 y 1990, aún se encuentran por encima del umbral que se considera peligroso para los predadores marinos, principalmente los delfines y las orcas. Por tanto, hay que seguir controlando la evolución de estos contaminantes en las próximas décadas”, afirma Assumpció Borrell, investigadora del IRBio-UB que ha participado en el estudio.


Aunque tras su prohibición en 1977 se ha registrado una reducción inicial de PCB durante dos décadas, en épocas recientes los niveles de estos contaminantes químicos permanecen estables y aún se encuentran en el medio ambiente en concentraciones elevadas. Por efecto de la lluvia, los PCB han sido lavados de la tierra poco a poco y llevados a los océanos, donde se acumulan. Puesto que no pueden ser excretados ni degradados por los organismos vivos, estos contaminantes se fijan en sus tejidos y se acumulan progresivamente a lo largo de las cadenas alimentarias, llegando a concentraciones muy altas en los animales depredadores terminales, como los grandes cetáceos y los mamíferos.


martes, 20 de octubre de 2015

Los humos diésel alteran los perfumes de las flores que usan las abejas para encontrarlas

En ambientes contaminados, los humos emitidos por los motores diésel pueden reducir la disponibilidad de casi la mitad de los olores florales que comúnmente utilizan las abejas para encontrar su comida y de paso contribuir a la polinización, según una investigación de la Universidad de Southampton. El nuevo trabajo sugieren que el óxido nitroso tóxico (NOx) que escupen los tubos de escape de los vehículos diésel interfiere de forma preocupante en las habilidades olfativas de estos insectos, tan necesarios para la agricultura. Los científicos analizaron once compuestos frecuentes en el aroma de las flores y se encontraron con que cinco de ellos, casi la mitad, habrían sufrido modificaciones químicas causadas por los NOx.

sábado, 10 de octubre de 2015

Las tortugas marinas se 'atragantan' por la contaminación de los plásticos vertidos al mar

Un estudio realizado por biólogos de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, advierte de que las siete especies de tortugas marinas que pueblan los mares pueden ingerir o enredarse en los desechos plásticos que contaminan los océanos. Un grave problema que no solo afecta a estos reptiles acorazados, sino que está atragantando a la vida marina en general. Basta con pensar que la producción mundial de plástico ha crecido de 1,5 millones de toneladas a 299 millones de toneladas en los últimos 65 años, y que se estima que cada año arrojamos al mar sin ningún tipo de control 8 millones de toneladas de residuos plásticos. "Sabemos que el plástico desechado representa una grave amenaza para la vida silvestre, pero este estudio muestra que se necesita urgentemente más investigación en esta dirección, si queremos entender la magnitud real del problema", dice Sarah Nelms, autora principal de esta investigación.