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Si todo discurre según lo planeado, a mediados de marzo la
ESA enviará a Marte la primera de las sondas que integran su programa
ExoMars, desarrollado en colaboración con la agencia espacial rusa (FKA), según informa la revista Muy Interesante n.º 418 del mes de marzo.
Debido a la privilegiada posición relativa que este año tienen la Tierra y el
planeta rojo, el viaje solo durará siete meses, por lo que previsiblemente la
nave alcanzará nuestro mundo vecino en octubre. En ese momento, comenzarán a
trabajar los dos ingenios de los que consta la misión: el orbitador Trace Gas
Orbiter (TGO) y el módulo de aterrizaje Schiaparelli –en la imagen de la izquierda–, bautizado así en honor
al astrónomo italiano y gran observador marciano del siglo XIX Giovanni
Schiaparelli.
El TGO se
situará a 400 km de altura sobre la superficie y realizará un análisis
detallado de la atmósfera, en busca de gases que puedan tener un origen
biológico, como el metano. También estudiará las zonas donde podría amartizar
el róver que la ESA lanzará en 2018, y que constituye la segunda parte de la
iniciativa ExoMars. Por su parte, el módulo Schiaparelli pondrá a prueba las
tecnologías que se han ideado para que ese vehículo se pose sin problemas,
como el radar de altimetría y el sistema de frenado.
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lunes, 29 de febrero de 2016
La misión ExoMars de la ESA buscará la chispa de la vida en Marte
miércoles, 10 de febrero de 2016
Las 10 misiones más fascinantes a Marte
Nuestra historia de amor con el planeta rojo tiene miles de años, los que llevamos observándolo y especulando con sus características. Ahora, la ciencia nos lo pone más cerca que nunca.
Por su cercanía y parecido con la Tierra, el planeta rojo se presenta como la primera estación de parada en la aventura
espacial humana. Bartolo Luque, divulgador científico y físico del Departamento Matemática Aplicada y Estadística E.T.S.I. Aeronáuticos, en Madrid, nos pone al día sobre lo que sabemos del mundo que podría ser nuestro
próximo hogar en la revista Se busca E. T. de Muy Interesante.
Mariner 9 (1971, NASA). Tras
casi un año en órbita, el primer satélite artificial alrededor de Marte trazó
el primer mapa fotográfico de nuestro vecino. Nos desveló un planeta seco y
polvoriento, sin agua superficial ni marcianos.
Viking I y II (1976, NASA).
Las sondas gemelas se posaron en suelo marciano y estudiaron su geología.
Revelaron un paisaje sorprendentemente parecido a ciertos lugares de la
Tierra. Realizaron una serie de experimentos en busca de vida cuyos
resultados negativos son controvertidos aún en nuestros días.
Mars Global Surveyor (1996,
NASA). Construida con instrumentos de recambio de la Mars Observer, fue la
primera misión exitosa tras dos décadas. Equipada con una cámara de alta
resolución, interferómetro, altímetro láser y magnetómetro, logró una
detallada cartografía. Esta evidenciaba posible agua líquida subterránea y
misteriosas manchas en la superficie de posible origen biológico.
Mars Pathfinder (1996, NASA).
Fue la primera misión de una serie que incluiría vehículos robóticos de
exploración conocidos como róveres. El Sojourner fue el primer todoterreno en
moverse sobre la superficie marciana, y convirtió la misión en la más popular
de todos los tiempos, gracias a su seguimiento a través de internet. Captó
gran cantidad de imágenes y estudió el clima y la geología marcianos.
Mars Odyssey (2001, NASA).
Construida también con piezas de la Mars Observer, fue el éxito que
necesitaba el programa de exploración marciana de la NASA para asegurar su
continuidad. Todavía analiza la composición química del planeta y actúa como
enlace de comunicaciones de los róveres que circulan por su superficie. Ha
detectado enormes cantidades de agua subterránea, posiblemente hielo, a pocos
metros de profundidad.
Mars Exploration Rovers
(2003, NASA). Dos sofisticados róveres gemelos, Opportunity y Spirit,
lanzados en 2003, tenían la misión de explorar la superficie marciana en
busca de pruebas de agua líquida. En 2010, Spirit perdió el contacto con la
Tierra. Opportunity, tras once años, prosigue sus investigaciones.
Mars Express (2003, ESA). La
única misión europea a Marte. Tras el fracaso de su róver Beagle 2, la nave sigue orbitando el planeta y
enviando imágenes de su superficie. Su análisis confirma la existencia pasada
de agua, la de nubes de dióxido de carbono y la presencia de metano en la
atmósfera, así como episodios de vulcanismo reciente.
Mars Reconnaissance Orbiter
(2005, NASA). Es el cuarto satélite artificial en Marte junto a Mars Express, Mars
Odyssey y Mars Global Surveyor. Su principal objetivo es obtener imágenes en
alta resolución para determinar futuros lugares de amartizaje. Sus imágenes
apoyan la presencia de dióxido de carbono líquido y agua en la superficie en
un pasado geológico reciente.
Curiosity (2011, NASA). El
vehículo robótico es un laboratorio ambulante de una tonelada y del tamaño de
un coche. Con sus diecisiete cámaras, un láser, un brazo robótico y un
taladro, toma y analiza muestras de suelo y polvo rocoso marciano. Más allá
de la búsqueda de agua, Curiosity vuelve a la filosofía de las Viking al
perseguir pruebas de moléculas orgánicas asociadas con la vida.
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miércoles, 3 de febrero de 2016
Terraformación de Marte: cómo convertir el planeta rojo en azul
Si ya estamos transformando la Tierra, ¿por qué no hacer lo
mismo con Marte hasta convertirlo en un lugar habitable? Estas son las mejores
propuestas para terraformar ese mundo hoy inhóspito.
El astrobiólogo británico Martyn J. Fogg define la
terraformación como “un proceso de ingeniería planetaria, específicamente
dirigido a mejorar la capacidad de un ambiente extraterrestre para mantener
vida”. Se trata de un término, hoy científico, que nació en la ciencia ficción.
A principios de los años cuarenta del pasado siglo, Jack Williamson inventó la
palabra para sus relatos, que hoy podemos leer en la antología Seetee Ship
(1951). En ese contexto, ya significaba transformar un planeta hasta hacerlo apropiado
para la vida humana. Autores como Arthur C. Clarke –Las arenas de Marte, la primera novela donde se colonizaba
ese nuevo mundo–, Greg Bear –Marte se mueve– y Frederik Pohl
–Homo plus y Mineros de Oort– fueron los primeros terraformadores del planeta rojo en nuestra imaginación. La última gran obra literaria que nos ha mostrado con detalle inusitado esta fantasía científica ha sido la aclamada trilogía de Kim Stanley Robinson Marte rojo, Marte verde y Marte azul.
–Homo plus y Mineros de Oort– fueron los primeros terraformadores del planeta rojo en nuestra imaginación. La última gran obra literaria que nos ha mostrado con detalle inusitado esta fantasía científica ha sido la aclamada trilogía de Kim Stanley Robinson Marte rojo, Marte verde y Marte azul.
Pero ¿la tecnología actual es capaz de tan ambiciosa obra de
ingeniería? El físico y divulgador científico Bartolo Luque explica en el dossier Objetivo: Marte, que firma en la revista extra Se busca E.T. de Muy Interesante que, por increíble que parezca, la respuesta es afirmativa, porque los
humanos ya tenemos experiencia en modificar por completo un planeta, el
nuestro. Se estima que un 1% de la superficie terrícola está asfaltada. Nuestras ciudades
iluminadas por la noche parecen estrellas caídas cuando las observamos desde el
espacio exterior.
Hemos construido puentes, presas y
túneles. Hemos movido montañas, cambiado el curso de los ríos, robado tierras
al mar y deforestado sin medida. La agricultura ha cambiado la faz de la Tierra
y la revolución industrial ha modificado sus condiciones globales de
habitabilidad. Estamos contaminando a un ritmo frenético, alterando el
equilibrio ecológico y haciendo del agua un recurso escaso. Algunos científicos intrépidos han comenzado a especular y a
jugar a ingenieros planetarios con Marte como el candidato idóneo a nuestro
segundo hogar. Sin embargo, su temperatura media anual es de unos -55 ºC. De
modo que, si queremos hacerlo habitable, primero deberíamos calentarlo globalmente.
Para ello, los expertos hacen propuestas de todo tipo, desde detonaciones
atómicas hasta el redireccionamiento de asteroides para que choquen con el
planeta y la instalación de gigantescos espejos que focalicen el calor del Sol.
Sin duda alguna, la idea más
acertada es desatar un efecto invernadero mucho más intenso que el que hoy
estamos provocando en nuestro planeta, dice Luque en el reportaje. El dióxido de carbono no es el único gas
producido por la humanidad capaz de calentar atmósferas. El metano y el óxido
nitroso son una alternativa. Pero hay más. Una de las propuestas más novedosas
y menos descabelladas para crear un efecto invernadero de la magnitud que
necesitaría Marte es el uso de gases que, en baja concentración, generan un
poderoso calentamiento. Los perfluorocarbonos, empleados en la fundición de
aluminio y la fabricación de semiconductores, son opciones prometedoras.
Permanecerían largo tiempo en la atmósfera marciana sin desintegrarse y no
atacarían a la incipiente capa de ozono que los ingenieros terraformadores
necesitarían construir para resguardar a los futuros pobladores de la radiación
ultravioleta externa. Luque cuenta en su reportaje cuánto tiempo tardaríamos en calentarlo con este procedimiento y, tras conseguirlo, los pasos que habría que dar para crear una ecología marciana.
lunes, 11 de enero de 2016
Las imágenes más espectaculares de Marte
La imagen de un mortecino mundo rojo cambió cuando las sondas espaciales y los vehículos exploradores comenzaron a enviarnos fotografías que revelaban un lugar rico y lleno de contrastes. En el número especial Se busca a E. T. de la revista Muy Interesante, donde se abordan los últimos avances en exobiología y el rastreo de vida extraterrestre, ofrecemos una selección de las mejores imágenes de Marte.
Publicado por
Enrique Coperías, director de la revista Muy Interesante (@muyinteresante)
en
23:17:00
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Etiquetas:
exobiología,
exploración,
extraterrrestre,
fotografía,
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Muy Interesante,
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sondas,
vida
martes, 13 de octubre de 2015
Nueva imagen del misterioso polo sur de Marte
Nueva imagen del helado polo sur de Marte, con el gran cráter de impacto Hellas Planitia, tomada por la misión Mars Express.
Crédito: ESA/DLR/FU Berlin, CC BY-SA 3.0 IGO
Crédito: ESA/DLR/FU Berlin, CC BY-SA 3.0 IGO
Modelos climáticos explican cómo se formó la red de valles marcianos
La vasta red de valles que araña la superficie de Marte fue creada probablemente por la acción del agua durante miles de millones de años. Ahora bien, el origen del elemento líquido en el planeta rojo es todo un misterio para los científicos planetarios. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania y la NASA ha echado mano de modelos climáticos para predecir cómo el calentamiento causado por un efecto invernadero podría ser la fuente del H2O marciano.
"Todo el mundo está buscando vida en Marte, y si Marte fue habitable desde el principio, como indica el agua que fluye, entonces las posibilidades de que allí exista algún tipo de vida aumentan”, dice la astrofísica Natasha Batalha, de la citada universidad. Y añade: "Nuestro trabajo consiste en el empleo de modelos para estimar con precisión qué estaba sucediendo en la superficie de Marte hace 3.800 millones de años".
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