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jueves, 14 de enero de 2016

¿Existen de verdad las almejas asesinas?



Muchos bivalvos poseen un potente músculo abductor que utilizan para cerrar fuertemente sus valvas, y así protegerse de los depredadores. Las especies más pequeñas, que viven ancladas al sustrato, no ejercen presión suficiente para sujetar a un buceador y obligarle a permanecer bajo el agua. Sin embargo, una de estas criaturas suele citarse en las leyendas sobre submarinistas ahogados. Se trata de Tridacna gigas, más conocida como almeja gigante; el mayor bivalvo del mundo, capaz de alcanzar 150 centímetros de largo y trescientos kilos de peso. Aprieta pero no ahoga.

Dado su tamaño, no es raro que sus conchas sean empleadas como pila bautismal, un uso que curiosamente Julio Verne citaba en 20.000 leguas de viaje submarino. Sin embargo, y pese a su mala fama, las también llamadas taclobos gigantes no suponen un peligro para las personas, y no se han documentado muertes relacionadas con ellas. Además de la Tridacna gigas se han descrito siete especies dentro de este género, naturales del Índico, el Pacífico o el mar Rojo, donde viven en las inmediaciones de los arrecifes. Presentan una particularidad respecto a otras almejas: tienen zooxantelas en sus tejidos, es decir, algas dinoflageladas como las que habitan en los corales. No obstante, mientras que en estos últimos los microorganismos viven dentro de las células, en los taclobos lo hacen en unos canales situados entre ellas. Los dos seres mantienen una relación de simbiosis, de forma que las microalgas se alimentan de los residuos orgánicos secretados por la almeja, y esta, por su parte, aprovecha los azúcares que las primeras producen en la fotosíntesis.

 Las almejas gigantes son hermafroditas; los ejemplares jóvenes son machos, pero a medida que se desarrollan aparecen órganos femeninos, y presentan los de ambos sexos en su madurez. No pueden fecundarse a sí mismas, puesto que tanto el esperma como los óvulos son liberados en diferentes momentos. Pueden vivir más de un siglo.
Te lo cuenta Lucía Caballero en la sección Animales de la revista Preguntas y Respuestas Nº. 35 de Muy Interesante.




Vídeo: almeja gigante Tridacna gigas):


martes, 12 de enero de 2016

¿Qué tamaño puede alcanzar una pompa de jabón?



Una pompa es, en esencia, una efímera mezcla de agua y jabón. Ahora bien, si queremos prolongar su vida, le podemos añadir un espesante, como glicerina, azúcar o jarabe de maíz. Para aumentarla aún más, podríamos usar agua destilada en lugar de agua del grifo, debido a la presencia de moléculas o iones en suspensión en ella. En todo caso, el uso del jabón es esencial. Se trata de un tensoactivo, una sustancia que disminuye la tensión superficial del agua, el fenómeno responsable de que las gotas tengan forma esférica y que algunos insectos puedan caminar sobre un estanque sin hundirse. La tensión superficial es una fuerza de origen intermolecular que une unas moléculas con otras mediante puentes de hidrógeno. Dicho de otro modo, es como si existiera una especie de muelles que conectasen las moléculas de agua entre sí.

En la superficie, este efecto funciona de tal modo que, si tiramos hacia arriba, los muelles entran en acción, empujando hacia abajo. Por ejemplo, cuando las patas de los insectos impulsan la molécula de agua al fondo, las adyacentes lo hacen en sentido contrario, para llevarla a su posición inicial. Aunque la tensión superficial no es muy intensa, si fuera un 2% mayor, no podríamos meternos en la piscina. Entonces, ¿cómo se mantiene la pompa si el jabón reduce la fuerza que la crea? Pues porque su labor es estabilizarla.

Cuando se estira la película de jabón, su densidad disminuye y aumenta la tensión superficial: el jabón refuerza las partes más débiles de la pompa. En este caso, no existe límite teórico para la creación de una burbuja; se podría hacer tan grande como se quisiera. Eso sí, al ser una estructura extremadamente sensible, la más ligera perturbación es capaz de destruirla, desde una leve brisa o una oscilación del instrumento con el que se genera hasta el mero contacto con cualquier superficie. Pero hay un enemigo que resulta invencible si queremos conseguir una pompa muy grande: la omnipresente gravedad.  Te lo cuenta Miguel Ángel Sabadell en la revista Preguntas y Respuestas N.º 35 de Muy Interesante.




Pompas de jabón gigantes en Stinson Beach (California):