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miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Se puede vivir con el corazón fuera del pecho?




En 1997, una mujer daba a luz en el estado indio de Guyarat un bebé con una extraña anomalía anatómica: tenía el corazón fuera de la caja torácica, latiendo justo debajo de la piel. No le daban ninguna esperanza de vida, según cuenta Elena Sanz en la sección Salud de la revista Preguntas y Respuestas n.º 36 de Muy Interesante.

Casi diecinueve años después, Arpit Gohil puede vanagloriarse no solo de ser uno de los 270 casos de ectopia cordis descritos en todo el mundo, sino también de estar perfectamente sano. La suya es una malformación congénita extremadamente rara que puede presentarse asociada a otros defectos en el esternón, el diafragma, el pericardio y la pared abdominal, lo que da lugar al síndrome toracoabdominal o pentalogía de Cantrell. Se calcula que lo padecen 7,9 niños por cada millón, aunque la mayoría de los neonatos fallece en el transcurso de las primeras horas de vida, debido a problemas cardiacos, insuficiencia respiratoria o daños en órganos vitales, como el hígado y el intestino, que se salen de la cavidad abdominal. Casi siempre presentan también fallos dentro del órgano cardiaco –como comunicación interventricular– que dificultan el bombeo.



miércoles, 17 de febrero de 2016

¿El optimismo protege el corazón?



En la revista Muy Interesante N.º 417 de febrero destacamos que un nuevo estudio ha venido a confirmar lo que circula entre la gente como un lugar común: ver el lado bueno de las cosas es positivo para el organismo. Investigadores de la Universidad de Illinois, en EE. UU., han analizado el vínculo entre optimismo y salud cardiaca en más de 5.100 adultos de entre 45 y 84 años, y han concluido que “los individuos que muestran los mayores niveles de optimismo tienen dos veces más posibilidades de encontrarse en un estado cardiovascular ideal que aquellos más pesimistas”.


Además, esta asociación se mantuvo cuando los expertos aplicaron los factores correctores atribuibles a las diferencias de edad y estatus socioeconómico. Los autores del trabajo se valieron de siete patrones para medir la salud cardiovascular de los sujetos: presión sanguínea, índice de masa corporal, niveles de colesterol y glucosa, dieta, actividad física y consumo de tabaco. Después cruzaron estos datos con los niveles de salud mental, optimismo y bienestar físico que decían tener estos individuos. Los resultados no dejaron lugar a la duda: los más positivos y animosos eran los que poseían los corazones más fuertes.



miércoles, 20 de enero de 2016

Descubren una pareja de proteínas que controla el crecimiento del corazón

Un estudio del CNIC relaciona por primera vez las proteínas p38 gamma y p38 delta con la función del corazón, y abre la posibilidad de diseñar nuevas terapias para tratar los fallos cardiacos provocados por el excesivo crecimiento del corazón. 



Investigadores del Centro Nacional de InvestigacionesCardiovasculares Carlos III (CNIC) han identificado dos proteínas cuya función es controlar el crecimiento del corazón y su adaptación a la presión arterial alta o hipertensión. Los resultados, que se describen en Nature Communications, no solo ayudan a comprender mejor los mecanismos que utilizan las células cardiacas para crecer y adaptarse, sino que además, explica la doctora Guadalupe Sabio, podrían servir para diseñar nuevas estrategias para tratar los fallos cardiacos provocados por el excesivo crecimiento del corazón. En concreto, en este estudio realizado por las investigadoras del CNIC Bárbara Gonzalez-Terán y la doctora Sabio se ha descrito por primera vez que dos proteínas, la p38 gamma y la p38 delta, controlan el crecimiento de la bomba vital.

el ejercicio físico excesivo, la hipertensión arterial y la obesidad pueden provocar un crecimiento excesivo del corazón, una situación que aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. De ahí la importancia de este reciente descubrimiento, que relaciona por primera vez las proteínas p38 gamma y p38 delta con la función cardiaca. En concreto, el grupo dirigido por la doctora Sabio ha comprobado que esta pareja proteíca regula el crecimiento del ventrículo izquierdo, la cámara principal de bombeo y la cavidad más grande y más fuerte del corazón. Las investigadoras han demostrado en roedores que aquellos que no poseen estas dos proteínas tienen un corazón más pequeño, aunque perfectamente funcional, que es incapaz de responder frente estímulos externos, como puede ser la presión arterial alta.
Los científicos saben que el corazón adapta su tamaño en función de las necesidades de cada etapa de la vida. De este modo, va creciendo de forma normal según lo hace nuestro cuerpo e incluso durante la etapa embrionaria. Sin embargo,


“La nueva información podría facilitar el diseño de nuevas estrategias para luchar contra las anomalías cardíacas provocadas por el crecimiento anómalo del músculo cardíaco”, señala la doctora Sabio. Hasta ahora la única vía de evitar este crecimiento excesivo se basa en el control de la presión arterial, por lo que el hecho de conocer los genes que controlan este proceso ayudará a entender mejor las formas comunes de las enfermedades cardíacas y a comprender cómo el corazón es capaz de adaptarse y crecer de manera fisiológica en función de las necesidades del organismo.


jueves, 8 de octubre de 2015

Descubren un nuevo tipo de célula que es clave en el desarrollo de hipertensión pulmonar

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Una de ellas especialmente letal, pues la mitad de los pacientes afectados muere dentro de los tres primeros años tras el diagnóstico, es la hipertensión pulmonar. Se trata de una presión arterial excesivamente alta en las arterias de los pulmones, lo cual hace que el lado derecho del corazón se esfuerce más de lo normal y, con el tiempo, se debilite hasta desarrollar insuficiencia cardiaca. Investigadores de Yale han descubierto en el músculo liso de los vasos sanguíneos pulmonares un nuevo tipo de células que son esenciales para el desarrollo de esta enfermedad y que podrían conducir al desarrollo de tratamientos más eficaces que los actuales.