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jueves, 4 de febrero de 2016

Científicos españoles presentan nuevos métodos para identificar las células causantes de la metástasis del cáncer





Investigadores de la Universidad de Granada y el Servicio Andaluz de Salud,  pertenecientes al Centro Genómica e Investigación Oncológica (GENYO), abren la puerta al diseño de nuevos fármacos antitumorales y a tratamientos más personalizados frente al cáncer.




Los científicos de Granada han patentado un nuevo método que permite, con un simple análisis de sangre, identificar las células causantes de la metástasis, situación que aparece cuando las células se desprenden de un tumor canceroso y se desplazan a otras áreas del cuerpo a través del torrente sanguíneo o los vasos linfáticos, para colonizar nuevos lugares donde prosperar. El trabajo, supone un paso de gigante en el diseño de nuevos fármacos antitumorales y de tratamientos más personalizados frente a esta enfermedad, que se cobrará la vida de más de ocho millones de personas en el mundo durante 2016.

El director Científico de GENYO e investigador principal del Grupo de Biopsia Líquida y Metástasis que ha patentado esta investigación, José Antonio Lorente Acosta, ha destacado durante la presentación la gran importancia clínica que tiene controlar el proceso de metástasis del cáncer. “Más del 80 % de las muertes por cáncer se deben a la metástasis, no al tumor original, por lo que conocer cómo se produce exactamente este mecanismo resulta fundamental para poder diseñar nuevos fármacos que sean eficaces frente a ella”, señala el profesor Lorente. Los nuevos marcadores permiten identificar por primera vez todas las subpoblaciones existentes de células tumorales circulantes (CTC), que son las responsables de la metástasis, pues se infiltran en la sangre o la linfa para colonizar así órganos distantes al tumor original.

Los científicos de GENYO han logrado realizar la radiografía más exhaustiva conseguida hasta la fecha de estas CTC, “lo que permite realizar un diagnóstico y pronóstico del cáncer con un simple análisis de sangre, y hará posible, además, seguir en tiempo real, tanto la eficacia de los tratamientos contra el cáncer como la aparición de la metástasis, aun cuando el tumor primario haya sido extirpado”. Los autores de esta investigación, entre los que se encuentran también los oncólogos José Luis García Puche y José Expósito Hernández, afirmaron que “en la actualidad existen pocos estudios que analicen ese auténtico valle de la muerte, que va desde el tumor primario hasta que las CTC provocan la metástasis en otro órgano distinto. Por ello, es necesario profundizar en cómo se comportan estas células tumorales, y establecer dianas terapéuticas frente a ellas”.
         
El concepto de biopsia líquida ha sido introducido recientemente dentro del contexto biomédico, para el seguimiento personalizado de los pacientes oncológicos. “El principal objetivo de la biopsia líquida es detectar, mediante un simple análisis de sangre, la potencial agresividad de la enfermedad  y, en función de los biomarcadores  analizados en ese test sanguíneo,  determinar qué tratamiento puede ser más efectivo para el paciente”, comentan los investigadores de GENYO.

Estos test personalizados hacen posible acceder a información biológica del tumor en pacientes donde no es posible realizar una biopsia sólida, como es el caso del cáncer de pulmón metastásico, y aportan información complementaria a las biopsias sólidas, puesto que permiten determinar si, a lo largo del tiempo, las dianas terapéuticas identificadas en el tumor biopsiado se siguen manteniendo. “Esta información es esencial, porque el cáncer no es una enfermedad estable: las células tumorales son capaces de cambiar sus características genéticas  a lo largo del proceso tumoral”, señala el profesor Lorente.

La importancia de las biopsias liquidas radica, por lo tanto, en la propia naturaleza de la enfermedad,  que implica cambios genéticos en las células tumorales,  que a su vez les permiten escapar a la acción tanto del sistema inmunológico como a la acción de los tratamientos administrados. La incorporación de estos test a la práctica clínica es una necesidad ineludible, que no solo permitirá el establecimiento de métodos más personalizados para el paciente, sino que implicará también un menor gasto sanitario, al poder identificar de forma precoz la  respuesta desarrollada por los pacientes, lo que evita sobretratamientos y la toxicidad que acompaña a estas terapias.

martes, 19 de enero de 2016

El cáncer de mama afecta más a mujeres obesas porque la grasa facilita la expansión de las células madre malignas



Un equipo internacional de científicos, en el que participa la Universidad de Granada, aporta nuevos datos sobre por qué el cáncer de mama afecta más y es más agresivo con las personas obesas.


Un grupo internacional de científicos, en el que participan investigadores de  la Universidad de Granada, ha aportado nuevos datos sobre por qué el cáncer de mama afecta más y es más agresivo con las personas obesas. La razón es que la grasa peritumoral, es decir, la que rodea el tumor, facilita la expansión e invasión de las células madre cancerígenas (CMC), responsables del inicio el crecimiento de la masa tumoral.
Las CMC se encuentran en los tumores en muy bajo número, y tienen como característica importante la formación de metástasis en sitios diferentes al del tumor original. La quimioterapia y la radioterapia convencionales no son capaces de destruir estas células madre, por lo que en muchas ocasiones, tras una respuesta inicial al tratamiento, muchos pacientes con cáncer tienen recaídas a causa de estas supercélulas.

  Las consecuencias de la epidemia de la obesidad sobre la morbilidad del cáncer y la mortalidad son muy graves. De hecho, se calcula que en la actualidad hasta un 20% de las muertes por cáncer puede ser atribuible a la obesidad. Las mujeres con kilos de más muestran un mayor riesgo de cáncer mamario después de la menopausia y peor evolución de la enfermedad a cualquier edad, pero los mecanismos biológicos que establecen este vínculo no están todavía claros. La grasa en la obesidad da lugar a inflamación local y a la no maduración de las células que forman dicha grasa, los adipocitos.

En este estudio realizado en ratones, que publica el último número de la prestigiosa revista Cancer Research,  los científicos examinaron los efectos del cultivo conjunto de células de la grasa (adipocitos) y células de cáncer de mama, ambas obtenidas de los mismos pacientes, sobre la agresividad tumoral, la capacidad de invasión local y la metástasis de dicho tumor.  Los resultados indican que la interacción que se produce a principios de la invasión del cáncer de mama, entre las células tumorales y los adipocitos inmaduros cercanos al tumor, induce una secreción aumentada de citoquinas o proteínas proinflamatorias. "Dichas citoquinas dan lugar a una mayor expansión de células madre cancerígenas altamente metastásicas", explica el catedrático de la UGR Juan Antonio Marchal Corrales, uno de los autores de este trabajo.

Vista al microscopio de adipocitos inmaduros

Además, los investigadores han descrito el mecanismo mediante el cual se lleva a cabo este proceso, que se relaciona con la activación de la proteína kinasa SRC, que a su vez induce la activación del factor de transcripción Sox2. Este resulta esencial para el mantenimiento de las características de las células madre, y de una pequeña molécula de ARN denominada microARN-302b (miRNA-302b). "El cultivo prolongado de células tumorales con los adipocitos inmaduros, o con estas citoquinas, aumentó la proporción de CMC, que tenían una capacidad de formar nuevos tumores, un incremento de células tumorales circulantes en sangre y un mayor potencial metastásico tras su implantación en ratones”, señala Marchal. Y añade: "Por último, encontramos que fármacos inhibidores de la proteína kinasa SRC disminuyen la producción de citoquinas y de las CMCs."


jueves, 29 de octubre de 2015

Cáncer: halladas las primeras ‘etiquetas moleculares’ que determinan en qué órgano habrá metástasis




Este descubrimiento se  considera  uno  de  los  mayores  avances  desde  hace  más  de  un  siglo  en  el  reto  de  predecir  dónde  puede  producirse la metástasis tumoral. Los  investigadores  han  descubierto  que  los  tumores  primarios  envían  sondas  mensajeras capaces  de  transformar  el  ambiente  en  los  órganos  metastásicos,  de  forma  que  se  vuelva  acogedor  para  las  células  tumorales.  Además,  estos  destacamentos  del  tumor  llevan  distintas  etiquetas  moleculares  que,  a  modo  de código postal, les permiten anidar en órganos específicos. El  hallazgo  ayudará  a  definir  el  mejor  tratamiento  para  cada  paciente, y a vigilar la aparición de metástasis. Y más a largo plazo,  el descubrimiento de cómo se decide el destino de las metástasis  será  esencial  para  interceptar  los  primeros  estadios  de  su  formación, según adelanta en una nota de prensa el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. 

El   hallazgo   ayudará   a   definir   el   mejor   tratamiento   para   cada   paciente,  y  a  vigilar  la  aparición  de  metástasis.  Y  más  a  largo  plazo,   el  descubrimiento  de  cómo  se  decide  el  destino  de  las  metástasis   será   esencial   para   interceptar   los   primeros   estadíos   de   su   formación