viernes, 13 de mayo de 2016

Más de 300 focas son rescatadas cada año en el litoral cantábrico


Cada vez son más las focas que terminan encalladas y heridas en el litoral cantábrico. La furia del mar las arrastra desde sus colonias en las islas Británicas, y si no mueren en este tránsito, es gracias a la acción de tres ONG.

En 1999 fue noticia el avistamiento en la costa Cantábrica de las primeras crías de foca. Hasta entonces solo habían aparecido algunos ejemplares adultos. A la sorpresa le seguiría tiempo después la alarma, pues el número de estos animales encallados en riscos e islotes no ha dejado de aumentar desde finales del siglo XX, hasta rondar en el presente los trescientos por año. Casi todos ellos llegan al litoral norte español entre enero y marzo, tiempo en que las tormentas y corrientes marinas son habituales y muy intensas, informa Javier Carrascosa en la revista Muy Interesante del mes de mayo.


Ese mar revuelto propicia que muchos bebés de foca, al lanzarse al mar tras el destete, sean arrastrados lejos de sus colonias originales, ubicadas generalmente en las islas británicas y, a veces, en las costas de los países nórdicos europeos. Así acaban en el litoral cantábrico, donde quedan inmovilizados y aquejados de heridas y enfermedades, y donde estarían abocados a la muerte segura de no ser por la iniciativa de, principalmente, tres ONG. 
La Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos en Galicia (CEMMA), la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas en Asturias (CEPESMA) y la Sociedad para el Estudio y Conservación de la Fauna Marina AMBAR en el País Vasco, junto con otras asociaciones de Cantabria y el norte de Portugal, están atentas a este fenómeno y al salvamento de las focas a la deriva.

Unas veces presentan graves heridas producidas por el choque contra rocas, y otras, enfermedades, como neumonía. Llegan cansadas y deshidratadas, por lo que hay que procurarles reposo y líquidos con electrolitos. También pueden padecer parasitosis y desnutrición. En este sentido, las crías son alimentadas con leche en biberón, hasta que se acostumbran y son capaces de ingerir alimento sólido; en general, peces pequeños y muertos. 


La fase final es dejarlas que naden en una piscina hasta que recobran fuerzas y sean capaces de capturar presas vivas. Tras la plena recuperación, los pinnípedos rehabilitados son liberados en puntos del mar desde donde podrán incorporarse a sus colonias naturales. Un crotal o etiqueta identificativa, generalmente colocado en la nuca, ofrece información en caso de que el animal sea capturado de nuevo, concluye Carrascosa.

Puedes disfrutar del reportaje completo en la
revista Muy Interesante del mes de mayo


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