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sábado, 19 de marzo de 2016

¿En qué consiste el FoMO?




FoMO son las siglas en inglés de fear of missing out, cuya traducción al español es ‘miedo a perderse algo’. La expresión describe una nueva forma de ansiedad surgida tras la popularización del móvil y las redes sociales, una necesidad compulsiva de estar conectados, explica el periodista Ángel Jiménez de Luis en la revista Preguntas y Respuestas n.º 36 de Muy Interesante.

En mayor o menor medida, todos sufrimos FoMO. ¿Quién no se ha sentado en un bar sin apartar la mirada del móvil? Una reciente estadística indica que el 56% de los usuarios de redes sociales son sensibles a este tipo de trastorno de ansiedad, y que la mitad ha aumentado en el último año la frecuencia con la que visita esas webs. Y la adicción a ellas resulta común. El FoMO es la manifestación moderna de un miedo típico, el de la exclusión. Somos animales programados para formar parte de un grupo, y las redes sociales cumplen el papel que antes tenían las amistades físicas.


En el mundo real, es fácil ignorar lo que ocurre fuera de nuestro campo de visión, pero en el digital estamos a un clic de saber qué hacen nuestros amigos en cualquier momento. La selección del contenido –por lo general solo compartimos lo interesante– hace el resto. Un vistazo a las redes sociales te hace pensar que todo el mundo tiene vidas mucho más interesantes que la tuya y refuerza la idea de que te estás perdiendo cosas, concluye Jiménez de Luis.



domingo, 21 de febrero de 2016

Cómo afrontar los ataque de ansiedad



Nadie está libre de experimentar una crisis de ansiedad. Según la Organización Mundial de la Salud OMS), cerca del 2% de las personas padece este problema, que el ritmo de vida actual nos hace más propensos a sufrir. En su nueva sección Muy en tu mente de la revista Muy Interesante n.º 418 del mes de marzo, el psicoterapeuta Luis Muiño ofrece estos diez consejos para lidiar con las crisis de ansiedad:

1. Recuerda que las sensaciones que experimentas son reacciones corporales normales al estrés. Aunque te parezca que su intensidad es ahora mayor, tu cuerpo está preparado para afrontarlas.

2. Es cierto, se trata de sensaciones desagradables, pero no va a suceder nada peor. No resultan perjudiciales ni peligrosas.

3. No aumentes el pánico con pensamientos inútiles sobre lo que podría pasar. Céntrate en lo que realmente te está ocurriendo.  Para ello, trata de ver tus síntomas con objetividad.

4. Regula poco a poco tu respiración, inspirando por la nariz y espirando por la boca. Intenta que tu estómago suba y baje de forma regular y pausada.

5. No luches contra tu miedo: acéptalo. Es un estado transitorio. Cuando dejes de aumentarlo con pensamientos atemorizantes, desaparecerá poco a poco y dará paso a una sensación de alivio.

6. Después de regular la respiración, tensa durante diez segundos algunos músculos de tu cuerpo y luego relájalos. Prueba con las manos, los brazos, los hombros...

7. Ten presente que tu objetivo es aprender cómo afrontar el miedo. No se trata de evitarlo. Por tanto, considera que cada ataque es una oportunidad de progresar.

8. Cada vez que te ocurra un episodio, piensa lo que has conseguido a pesar de todas las dificultades. Proyéctate al futuro e imagina cómo te vas a sentir cuando sepas que has perdido el miedo a tus propios miedos.

9. Cuando comiences a sentirte mejor, mira a tu alrededor y empieza a planear lo que vas a hacer después.

10. Cuando puedas continuar, comienza de forma tranquila, sin prisas. No trates de esforzarte demasiado.



jueves, 11 de febrero de 2016

Por qué el sexo lo cura (casi) todo



¿Jaqueca? ¿Dolor menstrual? ¿Pelo poco lustroso? ¿Falto de memoria? ¿Problemas de corazón? La actividad sexual es la estrategia más eficaz y placentera para prevenir y combatir muchos males.

La medicina cuenta con la polipíldora perfecta para mantener a tono la memoria y los músculos, conservar la próstata y controlar la tensión arterial, entre otras muchas cosas. El sexo es un recurso gratuito y siempre disponible para mejorar la salud. Ignorado y reprimido durante siglos, los médicos descubren cada día algún campo en el que aplicarlo. “Alivia la ansiedad, el insomnio, mejora la autoestima, actúa sobre el sistema inmunológico y cardiovascular y es un deporte con el que quemamos unas 150 calorías en cada relación. ¿Qué más queremos?”, dice Publio Coronado, ginecólogo del Hospital Clínico San Carlos deMadrid.

Visto lo bien que nos sienta, hay que deducir que la naturaleza dispuso de él no solo para asegurar la reproducción, sino como medio para alargar la existencia. La vida sexual ya se chequea en muchas consultas, y no solo cuando hay problemas. José Serres Márquez, presidente de la SociedadEspañola de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), y sus compañeros de especialidad la consideran un aspecto clave del tratamiento médico para evitar que los años lleguen acompañados de achaques.

A sus pacientes les recomienda como regla de oro hacer cosas que les proporcionen placer, y cómo no, el sexo se halla en la lista: “Está demostrado que aumenta la longevidad, porque provoca la secreción de hormonas relacionadas con ella. La primera es la dehidroepiandrosterona (DHEA), que ayuda a prevenir la depresión y los males cardiovasculares y neurodegenerativos”. Sin duda alguna, el sexo activa una poderosa bioquímica en el organismo, especialmente en el sistema nervioso, que tiene efectos saludables, según cuenta el periodista biomédico Francisco Cañizares en el reportaje El sexo lo cura (casi) todo de la revista SALUD N.º 5 de Muy Interesante.






domingo, 18 de octubre de 2015

El alcohol y la hormona del amor tienen efectos similares en el cerebro

Investigadores de la Universidad de Birmingham han puesto de relieve que el alcohol y la oxitocina tienen efectos similares en nuestro cerebro, y que ambas sustancias repercuten de forma parecida en nuestra conducta, para lo bueno y para lo malo. Los resultados del estudio aparecen publicados en Neuroscience and Biobehavioral Review. La oxitocina, también llamada hormona del amor, es un neuropéptido producido en el hipotálamo y secretado por la glándula pituitaria. Desde hace tiempo se sabe que juega un papel importante en el parto, los lazos maternales y la eyección de la leche materna en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé. Más recientemente se le han atribuido otras funciones, como son el reconocimiento y el establecimiento de relaciones sociales y la formación de relaciones de confianza y generosidad entre personas, así como en ciertos aspectos de la conductas sexual, de ahí su apodo hormona del amor. Esta aumenta las conductas prosociales, como el altruismo, la generosidad y la empatía, lo que explica que nos predisponga a confiar en los demás. Esto es así porque inhibe la acción de circuitos cerebrales concretos que se traducen en la relajación neurológica de inhibidores sociales como el miedo, la ansiedad y el estrés. Según el doctor Ian Mitchell, de la School of Psychology at the University of Birmingham, la hormona del amor actúa de forma similar al alcohol en el cerebro, pues ambas sustancias afectan a la transmisión del ácido γ-aminobutírico (GABA) –neurotransmisor cuya función principal es reducir la excitabilidad neuronal a lo largo del sistema nervioso– en la corteza prefrontal y las estructuras del sistema límbico, esto es, la región primitiva del encéfalo que regula, entre otras cosas, las emociones, la memoria, el hambre y los instintos sexuales. Estos circuitos neurales controlan la forma en que percibimos el estrés o la ansiedad, especialmente en situaciones sociales tales como una entrevista de trabajo o la decisión de entrar a una posible pareja sexual. Tanto la oxitocina como el alcohol pueden hacer que estas tareas estresantes resulten más sencillas y nos mostremos más confiados de la cuenta. Incluso pueden volvernos más agresivos, fanfarrones, envidiosos o intolerantes, según este este estudio.