martes, 8 de marzo de 2016

¿Cuánto cuesta mantener un equipo de MotoGP



La categoría reina del mundial de motociclismo es para fabricantes y personalidades con posibles, afirma el periodista David Losa en la sección Deportes de la revista Preguntas y Respuestas n.º 36 de Muy Interesante. Aun así, hay clases: un equipo debutante no recibe la subvención anual de 1,2 millones de euros que la IRTA (Asociación de Escuderías del Mundial) da a los inscritos antes, y debe abonar casi medio millón de euros al fabricante oficial de neumáticos por el suministro de todo el año. 

Hay un abismo entre el presupuesto de los equipos oficiales que aspiran al título y el de las escuderías privadas, que corren con motos satélite (versiones más antiguas o menos desarrolladas de fabricantes punteros). Los conjuntos privados gastan unos diez millones de euros al año, pero equipos como Repsol Honda o Movistar Yamaha manejan unos cincuenta millones para mantener estructuras como la que refleja esta infografía (arriba).





domingo, 6 de marzo de 2016

¿Por qué se forman halos alrededor del Sol?




Dice Miguel Ángel Sabadell en la revista Preguntas y Respuestas n.º 36 de Muy Interesante que un halo es ese círculo luminoso que en los días fríos podemos ver rodeando el Sol, y, a veces, la Luna. Pero si nos fijamos, descubriremos algo realmente interesante: el halo aparece siempre a la misma distancia del astro rey, 22 grados angulares, más o menos lo que ocupa en el cielo la mano abierta con el brazo extendido.


El halo, según Sabadell, se forma cuando la luz se refracta en los cristales de hielo de forma hexagonal que se forman en la parte alta de la atmósfera. El ángulo mínimo de desviación es de 22º: 21,54º para el rojo; y 22,37º para el azul. Por este motivo, la parte interior del halo suele tener una tenue tonalidad rojiza; la exterior es azulada.
Igualmente, si prestamos atención veremos que el interior del halo es más oscuro que el exterior, debido a que la luz no sale refractada a ángulos bajos. Curiosamente, un halo se puede ver del orden de cien veces a lo largo de un año, lo que lo convierte en un fenómeno más común que el arcoíris.




Por qué llamamos Vía Láctea a nuestra galaxia

También conocida como Camino de Santiago, la Vía Láctea se eleva 
sobre el faro de Punta Nariga, en la costa de la Muerte (Galicia). 
La imagen, tomada por Carlos F. Turienzo, ganó el prestigioso galardón 
Epson International Pano Award 2015.


En las noches claras, sin luna y libres de contaminación lumínica podemos disfrutar de un maravilloso espectáculo en el firmamento: la banda blanca algodonosa y fulgurante que se extiende en un semicírculo sobre nuestras cabezas. Hoy a nadie extraña este fenómeno, pues sabemos que los infinitos puntos brillantes constituyen los millones de estrellas que componen nuestra galaxia, la casa del Sistema Solar. No obstante, en un pasado remoto, el hombre carecía de los conocimientos astronómicos actuales y recurría a la interpretación para dar sentido a la realidad que le rodeaba, lo que dio lugar a variados mitos y leyendas. Para los incas, por ejemplo, esta franja luminosa era la personificación celestial de su río sagrado, el Willka Mayu, hoy llamado Vilcanota. Según los egipcios, la Vía Láctea había sido obra de la diosa Isis, que esparció gran cantidad de trigo en la bóveda celeste. Los esquimales distinguían en ese brillo blanquecino un sendero de nieve; y los bosquimanos, los rescoldos luminosos desprendidos de sus hogueras.

 El origen de la Vía Láctea (1578),  por Jacopo Robusti Tintoretto


Los antiguos griegos, por su parte, vieron en esta formación estelar la leche que la diosa Hera derramó de su seno cuando al despertar descubrió que el niño que estaba amamantando era el aborrecido Heracles, fruto de uno de los tantos devaneos de su esposo Zeus, dice Cristina García-Tornel en la sección De Palabras de la revista Preguntas y Respuestas n.º 36, de Muy Interesante. Esto explica por qué los helenos la bautizaron galaxias kyklos, que significa ‘círculo o anillo de leche’. Más tarde, los romanos, influenciados por la mitología griega, la llamaron via lactea, esto es, ‘camino de leche’. Este término latino se establecería finalmente para dar nombre a nuestra galaxia, entonces considerada como la única existente, mientras que la voz griega galaxias, ‘lechoso’ (de gála, ‘leche’), se adoptaría después para designar a los sistemas galácticos, posteriormente descubiertos.





10 curiosidades sobre las galaxias



La Grandísima Manzana: espectacular imagen de 360º de Manhattan


El fotógrafo Jeffrey Martin ha generado una impresionante imagen de 360 grados de la isla de Manhattan, que, según él, es la foto más grande que se ha hecho hasta el momento de la ciudad de Nueva York. Para construirla tomó más de 2.000 fotografías desde lo más alto del Empire State Building. Echa aquí un vistazo a la megapanorámica de alta resolución por la que puedes moverte con total libertad: Manhattan




Por qué ocurre el déjà vu



Tres de cada personas personas dice haber experimentado alguna vez en su vida un déjà vu, esa sensación de estar viviendo una realidad ya conocida. En la revista Muy Interesante del mes de marzo te contamos cuál es el origen neurológico de este tipo de paramnesia de reconocimiento en el que la personas cree haber vivido, visto o sentido algo con anterioridad, y que algunos asocian con fenómenos paranormales.


Que algunos sujetos recuerden nítidamente hechos, detalles o personas como si pertenecieran a una vida propia anterior no es tan raro. En un estudio de 2013, Brian Dias y Kerry Ressler, del Centro Nacional de Investigación de Primates de Atlanta, explican que algunos datos de la memoria se pueden heredar de una generación a otra. En experimentos con ratones, vieron que la descendencia podía recordar olores que habían percibido sus progenitores y no ellos, como si el recuerdo fuera propio. Esta forma de herencia memorística epigenética implica transmitir a la prole información que, en cierto sentido, pertenece a una vida anterior: la de sus ancestros.

Déjeuner Déjà Vu, una escultura de J. Seward Johnson 
Según explica Elena Sanz en el dossier 10 experiencias paranormalesdesmontadas por la ciencia, que publica en la revista Muy Interesante n.º 418 del mes de febrero, otro mecanismo natural que puede confundirse con una regresión al pasado es el fenómeno conocido como déjà vu –‘ya visto’, en francés–. En torno al 70% de las personas dice haber experimentado alguna vez en su vida esa sensación de estar viviendo una realidad ya conocida. Lo cierto es que se trata de una paramnesia, es decir, un falso recuerdo. La explicación no hay que buscarla en vidas pasadas, sino en pequeños lapsus en el almacenamiento de la memoria por el cerebro.
Es interesante saber que podría existir una cierta predisposición según la cartografía cerebral: un estudio británico revelaba en la revista Cortex que existen unas estructuras de los lóbulos temporales medios del encéfalo vinculadas a los recuerdos que son algo más pequeñas en sujetos que han experimentado paramnesia si se compara con quienes no la han sentido, concluye Elena Sanz.



sábado, 5 de marzo de 2016

Un artista representa el ciclo de la vida con lindas e inquietantes ilustraciones de depredadores y presas




La batalla por la supervivencia es dura, muy dura. Letal. "En la lucha por la supervivencia, el más fuerte gana a expensas de sus rivales debido a que logra adaptarse mejor a su entorno ", afirmó Charles Darwin en su obra El origen de las especies (1859). Puede ser duro de admitir, pero es ley de la naturaleza, el pez más fuerte siempre se come al más débil. Y en nuestro imaginario colectivo representamos al depredador como agresivo y despiadado, frente a la víctima, desvalida e indefensa. 

El artista con sede en Chicago Alex Solís ha abordado este asunto desde una perspectiva personal, tratando de representar el lado más dulce de los depredadores. "Todo el mundo se compadece del lindo conejo o cordero. Pero ¿qué pasa con sus depredadores, que trabajan duro llevarse algo a la boca? La captura de sus presas es cuestión de vida o muerte para ellos, dice Solís sobre su serie sobre El adorable círculo de la vida.













La presencia de fantasmas, explicada por la ciencia

Un 42% de la población estadounidense cree en fantasmas, según una encuesta realizada por la firma Harris. La cifra aumenta hasta el 52% si se lo preguntamos a los británicos, según afirma la versión digital de la revista The Atlantic. Los fantasmas están entre nosotros, ocultos en nuestra mente, que es quien los crea.





La creencia en espíritus es quizá tan vieja como la humanidad: aparece reflejada ya en los primeros textos escritos sumerios y egipcios. Sin ir más lejos, el fantasma de Enkidú se apareció a Gilgamesh, compañero de aventuras del rey y héroe mitológico Gilgamesh en la llamada Epopeya de Gilgamesh. Y aún hoy, en pleno siglo XXI, los espíritus siguen fascinando en todos los lugares de la Tierra. Y lo peor, siguen viéndose y atemorizando a los crédulos.
En la revista Muy Interesante n.º 418 del mes de marzo, Elena Sanz aborda una decena de fenómenos paranormales que pueden ser explicados por la ciencia, y en concreto, por la neurociencia.  Uno de ellos es la visión de fantasmas



Una joven de veintidós años está tumbada en la mesa de operaciones mientras Olaf Blanke coloca electrodos en su cerebro. Tras la primera descarga, percibe a sus espaldas una siniestra figura que imita sus movimientos. “¡Un fantasma, doctor!”, grita espantada. Pero Blanke no es el protagonista de una novela de terror, sino un neurocientífico suizo de la Universidad de Ginebra que ha identificado la parte del cerebro que actúa cuando creemos ver aparecidos. Se trata de la unión temporoparietal, en la que se integran señales corporales multisensoriales que nos ayudan a percibir nuestro cuerpo como propio y a saber qué lugar ocupamos en el espacio. Si algo falla al procesar esa información, el afectado puede  sentir su cuerpo como ajeno o que alguien lo persigue o vigila, explica Elena Sanz en el reportaje.

Olaf Blanke
No hacen falta electrodos para ver espectros. Sin ir más lejos, el virtuoso pianista polaco Frédéric Chopin (1810-1849) sufría terroríficas alucinaciones, a veces en mitad de un concierto, en las que se veía acosado por extrañas criaturas. Recientemente, dos médicos españoles del Complejo Hospitalario General-Calde de Lugo han llegado a la conclusión de Chopin sufría epilepsia del lóbulo temporal. Durante un ataque epiléptico, las neuronas, que normalmente generan ochenta impulsos por segundo, multiplican su ritmo por seis. La actividad desenfrenada en aquel lóbulo crea, entre otras cosas, visiones paranormales. 
Las infecciones graves, malformaciones vasculares, tumores malignos y convulsiones febriles pueden causar, entre otros problemas, esta forma de epilepsia.


En cuanto a los edificios encantados, la explicación parece ser muy simple: exceso de moho. “Las experiencias fantasmagóricas son muy similares a los síntomas neurológicos sufridos por individuos expuestos a hongos tóxicos”, según Shane Rogers, biotecnólogo y microbiólogo de la Universidad Clarkson, en Nueva York. Esos hongos, afirma este experto, causan irritabilidad, daños cognitivos, ansiedad y miedo. Tras analizar muestras de aire de edificios en los que se relatan espeluznantes historias de fantasmas, ha llegado a la conclusión de que presentan una población de mohos tóxicos superior a la de otras viviendas, lo cual podría explicar las visiones extrañas de sus ocupantes.